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Manejo de hortalizas en otoño

El color rojizo y ocre de las hojas domina el paisaje durante el otoño. Entonces se intensifica la fuerza de la tierra que atraerá nuevamente la vida dentro de su seno. Para las plantas perennes, el alimento que las partes aéreas elaboraron durante la primavera y el verano ahora recorre el camino hacia los troncos, tallos subterráneos y raíces. La naturaleza se contrae buscando cobijo debajo de la tierra.

Los días cada vez son más cortos y la llegada de las primeras heladas son el preludio del invierno que se avecina. Entonces, es el momento de nutrir la tierra con compost y de la correcta digestión del abono.

PODA.

También es momento de realizar las podas de árboles, arbustos y frutales cuando su fuerza y sustancias se han retirado al ámbito del tronco y las raíces. Sin embargo, el momento indicado
dependerá del vigor de la planta y de su estado sanitario ya que las plantas débiles y desnutridas requerirán de podas más tardías, después que el riesgo de heladas haya terminado, más cerca del inicio de la primavera.

Las partes enfermas deberán eliminarse de las plantas para evitar la difusión de esporas y propágulos en el huerto. Al realizar las podas en este período retiraremos menos sustancias nutritivas y las plantas tenderán a llorar menos, tenderán a exudar menos savias.

TEMPERATURA.

Para asegurar las temperaturas del ambiente es indispensable cortar el paso del viento con cercos del material que dispongamos, desde tapiales de mampostería hasta cañas. El viento actúa como intercambiador de calor y es quien produce los mayores descensos de temperatura. Con estos cercos logramos microclimas que forzarán el crecimiento de los cultivos.

Hay que asegurar la temperatura del suelo. Sobre todo para el grupo de las hojas de hortalizas, que los primeros estadios antes la planta despliegue de la quinta a sexta hoja, mantener las temperaturas por encima de los 7° C para evitar acumulación de frío que induzcan la floración anticipada. Esto se logra, en el caso de las siembras directas, con la práctica de una cobertura de la siembra con polietileno trasparente sobre el suelo, hasta emergencia y luego el armado del túnel con arcos para evitar que las plantas toquen el polietileno.

Es una estrategia para forzar y acortar el ciclo del cultivo al acumular temperaturas. Sin embargo, para que el resultado sea exitoso, se requiere de un manejo diario de la ventilación. Además, será necesario que el agua de condensación que se acumula durante de la noche se elimine con el destapado para evitar que las hojas permanezcan mojadas y vehiculice infecciones por en fermedades.

Es momento de sembrar abonos verdes, preparar canteros y enterrar esquejes de madera leñosa. Estos “abonos” son cultivos recuperadores de la fertilidad. Las especies más utilizadas con estas características son la arveja, vicia, habas, avena, rúcula y el rabanito.

Las siembras son otoñales y antes de llegar a su floración, al final del invierno se las incorpora, previo corte y triturado con moto guadaña y/o desecado químico. Entonces, es momento de la siembra del grupo de plantas “recuperadoras de la fertilidad”, sobre todo en canteros donde hubo hortalizas de frutos.

Estas plantas se incluyen dentro de la familia de leguminosas hoy llamadas Fabaceas y son las arvejas, habas, lentejas y garbanzos y se caracterizan por ser fijadoras de nitrógeno del aire. Producen este elemento para su nutrición y proporcionan nitrógeno al suelo. Para hacerlo, utilizan rizobios (Rhizobium leguminosarum) que son bacterias que forman nódulos en las raíces de las plantas. Estas bacterias toman el nitrógeno de la atmósfera para convertirlo en nitrógeno disponible para la planta. Mientras que la planta provee de componentes orgánicos desde la fotosíntesis.

Cuando las bacterias reciben señales de que hay leguminosas en el suelo, se acercan y entran a las raíces. Esta simbiosis, donde dos organismos se benefician mutuamente. Estas plantas crecen rápido y algunas especies son utilizadas para cubrir el suelo. El sistema radicular es muy profundo, ayudando a sostener las plantas y creando espacios en el suelo para el aire y agua.

En zonas con suelos erosionados, compactados o con poca
materia orgánica, se utilizan leguminosas para formar el suelo. Las leguminosas, son una base para manejar los nutrientes en el suelo con rotaciones y asociaciones de cultivo. Además, las flores atraen a abejas e insectos benéficos para los cultivos.

ABONO VERDE.

Los beneficios que le brindan al suelo es protegerlos e incrementan su fertilidad:

-Mantienen el suelo cubierto
-Airean y fortalecen la estructura con sus raíces
-Incrementan los microrganismos del suelo
-Aumentan la cantidad de materia orgánica
-Cuando son leguminosas, fijan N atmosférico
-Disminuyen la población de semillas de malezas

Especies para el otoño y el invierno. Pueden cultivarse si aseguramos temperatura de suelo y del ambiente de 15 °C en promedio: acelga, remolacha, puerro, perejil, apio, hinojo, cebolla, arvejas, habas, coliflor, brócoli, lechuga, achicoria y rúcula.

(Fotografía: Pexels)

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